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A medio camino entre el saber racional y el pensamiento mágico argentino

Por Alexis Chaves (*)

La voluntad individual es más fuerte que el peso del pasado.

En la Argentina el término liberal no significa siempre y como en otros países, ser progresista, sino todo lo contrario.

Sumado a esto y con el devenir de la historia y el correr del tiempo, ha habido una suerte de vaciamiento intelectual de la izquierda, la misma izquierda vernácula que compró cierta parte del discurso neoliberal moderno hoy en día. Todo para confluir dentro de un contexto globalizado en donde se produjo, además un cambio de reglas del juego geopolítico internacional.

Algunos consideran que parte de ese eje giró en torno al mercado, otros lo enmarcan dentro de un cambio de paradigma y hay quienes sostienen que la propia voluntad racional del individuo junto a la influencia de la tecnología y las redes, marcaron finalmente los nuevos paradigmas de discusión.

Pero si volvemos a esta parte del mundo en la cual vivimos, y que nos rodea aquí en el cono sur, más precisamente en la querida República Argentina, nos encontraremos con otro ingrediente muy rico: el pensamiento mágico criollo.

O sea ciertos sectores denominados racionales y de la escena sociopolítica nacional fueron adquiriendo en las últimas décadas una forma de pensar, razonar y concluir, basada en “supuestos” filosóficos de un deber ser cuasi mágico, orientativo e ideal, buscando ser seguidos por la opinión pública que asiste a un teleteatro cuyo elenco protagónico es uno mismo desde afuera.

Muchos personajes transformados en opinólogos caseros, con teorías incomprobables y contra fácticas muchas veces, que rozan lo sobrenatural acerca de lo que a los argentinos nos sucede y el porqué de esas supuestas circunstancias (políticas, económicas, jurídicas y en definitiva, sociales)

Yo la llamo una suerte de “magia pura”, generando opinión pública y discusiones, en donde lo empírico es lo que ese sujeto desarrolla muchas veces en los medios de comunicación, en sus redes ó llanamente de boca en boca en un café (cuando se podían tener esas largas en inconducentes charlas de catarsis al estilo Polémica en el Bar).

Y como si fuera poco, gran parte de la clase política que se pasea por cuanto segundo al aire puede conseguir, pareciera que aleja a muchos ciudadanos de la “cosa pública” dejándolos hacer por acción ó por omisión, ya hartos de escuchar tanta industria de la discusión, que pocas veces nos deja un camino de acción ó simplemente una reflexión.

Ahora bien, el decir tiene un costo. No es un juego de suma cero. Es un ejercicio de “aprendices y maestros”. Deberíamos ser lo suficientemente capaces de diferenciar y de clasificar ese contenido que recibimos. Y entender que es más bien un camino de auto superación de limitaciones, entre el orgullo y la dignidad, el que nos puede llevar a comprender qué nos quieren decir cuando nos hablan, y desde qué lugar nos lo dicen.

Si lo último no pasara, ese nudo borromeo (diría Jacques Lacan), sería como hablarle a las paredes y sin brújula.

El autor decía que al nudo lo conformaban tres registros existentes en todo sujeto hablante: lo REAL, lo IMAGINARIO y lo SIMBÓLICO. Por eso tener solido el nudo en sus tres aspectos, sería crucial para tener una consistencia de criterio y forma. Así se podrá mantener un vinculo social activo y positivo con nuestro entorno y para con el afuera empático.

En nuestra sociedad, la disociación de alguno de éstos, hace que digamos cosas que muchas veces carecen de sentido. (Sentido político, sentido práctico, e incluso sentido narrativo coherente!)

Vueltas y vueltas en una espiral ascendente y descendente, cual galaxia argenta en eterno desarrollo lingüístico, pero poco eficaz a la hora de calmar las aguas turbulentas a las que nos tienen acostumbrados ciertos actores.

Toda la historia argentina está llena de fenómenos extraordinarios - mágicos - , pero como los que se vivencian hoy en día con el uso libertino de la palabra, sumado al contexto pandémico, y a la situación social apremiante, difícil.

Entonces intentemos razonar juntos: los acontecimientos ¿te eligen o uno los elige? o tal vez se crean mutuamente y hay un factor que crea al otro… (donde lo complicado será si se generan reacciones en cadena).

El fin de las certidumbres se hace presente en el mundo de hoy, el pensamiento mágico se transforma , en todo caso, en su combustible eficaz.

Para finalizar podemos decir que la indignación, la frustración, la esperanza traicionada, y el avance indudable de que está llegando un futuro incierto, nos demandarán cierta conciencia social y sobre todo RACIONAL.

El Presidente Raúl Alfonsín dijo en su discurso en Defensa de la Democracia y anuncio de la Economía de Guerra en el año 1985, que…

“Hay que hacer la revolución primero de las expectativas y de las esperanzas en la Argentina. Tenemos que comprender para ello y vamos a pedir el esfuerzo de todos. Cuál es el esfuerzo, y en consecuencia cuáles son las expectativas que podrán ser satisfechas y cuáles las que no podrán ser satisfechas (…) y será para que afiancemos la posibilidad de marchar hacia la argentina que todos nos merecemos; vamos a hacer ese esfuerzo”

Para los que piden les sea devuelta la vida que tenían antes, habrá llegado el momento de no quedarse, de superarse, de sobreponerse o sino finalmente correrán el riesgo de encerrarse en sí mismos quedándose a medio camino.

(*) Politólogo – Asesor Parlamentario.

BUENOS AIRES, NA
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