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"Clotilde en traje negro", de Joaquín Sorolla

El retrato, cuyo nombre completo es "Señora de Sorolla (Clotilde García del Castillo, 1865–1929) en Negro", fue creado en 1906 por el pintor valenciano, considerado el maestro de la luz.

Por Gisela Asmundo

Licenciada en Historia del Arte

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“Clotilde en traje negro”, 1906 Joaquin Sorolla. Oleo sobre tela, 73 1/2 x 46 3/4 in. (186.7 x 118.7 cm) Metropolitan Museum.

Joaquin Sorolla fue el gran eslabón perdido entre la muerte de Goya y la primera parte del siglo xx con el surgimiento de Picasso.

Su esplendor artístico fue casi injustamente olvidado tras su deceso en 1923; siendo el gran maestro moderno español.

Su gran virtuosismo en la forma en que supo captar los efectos más fugaces de la luz solar, lo hicieron famoso en todo el mundo en su época. Y ahora, nuevamente, se vuelve a celebrar esa destreza única.

Existen dos vertientes con las que nos conectamos instantáneamente con el arte de Joaquin Sorolla. La primera es la pura habilidad técnica, observamos en la misma una reverencial capacidad para hacer algo excepcionalmente bello; deleita su gran talento; realmente logró hacer con la pintura lo que quiso.

La segunda de gran interés es la ambición que existió detrás de su trabajo, el cual admirablemente pensó a gran escala. Denotando cómo las grandes imágenes pueden tener un impacto real al usar esa técnica extraordinariamente convincente.

En su exposición pasada, en La National Gallery de Londres del 18 de marzo al 7 de julio del 2019 más de un siglo después, las pinturas reafirmaron su posición como el pintor de la luz de todos los tiempos.

La primera vez que expuso en Inglaterra fue en una exhibición muy grande de mayo a julio de 1908 en las Grafton Galleries de Londres, que se ubicaba en Mayfair y en la cual exhibieron los más destacados artistas mundiales.

La exhibición del año pasado en La National Gallery se presentaron 58 pinturas del artista, las obras esbozan temas sociales que ejecutó en la década de 1890, y que luego envió alrededor del mundo para establecer su fama, también retratos, paisajes, marinas y las escenas de playa con las que más se asocia.

Joaquin Sorolla realizó extraordinarios estudios para su gran ciclo La “Visión de España”, pintada para la Hispanic Society de Nueva York. Una imagen enciclopédica de España al borde del mundo moderno, exhibidos también en La National Gallery.

Muchos de sus retratos están profundamente arraigados en la tradición española de Velázquez y Goya. Sus obras más famosas están ambientadas en la playa de Valencia a lo largo y ancho de la costa española, escenas de juego alegre y de trabajo junto al mar; obras que establecieron su fama internacional, no solo en Europa, sino también en los Estados Unidos, y por supuesto en Buenos Aires.

Sus grandes paisajes e imágenes a gran escala, son composiciones muy audaces que muestran a familiares y amigos divirtiéndose en la naturaleza. La alegría de los cuadros de Sorolla también es algo que llama la atención. La habilidad con la que capturó la naturaleza y el puro placer que la captura de la misma brinda a las personas cuando la ven, más allá de la teoría, más allá del mercado del arte, en cierto sentido, parece maravillosamente directa e inmediata.

El Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires cuenta con un acervo importante del artista valenciano. El público argentino sintió admiración por la obra de Joaquin Sorolla, figura presente en los salones de arte español organizados por el tarragonés José Artal entre 1897 y 1913.

Aproximación a la obra “Clotilde en traje negro” de Joaquin Sorolla:

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En esta maravillosa fotografía se ve al maestro junto a su esposa en el momento que la estaba retratando.

Clotilde García del Castillo esposa del pintor valenciano posa en su casa como una gran dama, llevando un llamativo traje español de noche, es un fino ejemplo como Sorolla por aquella época avanzó con sus propias herramientas hacia el terreno de los retratos mundanos de Sargent (pintor estadounidense, considerado el "retratista de más éxito de su generación”).

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Sargent en su estudio con Retrato de Madame X, ca. 1885

El retrato de Clotilde guarda cierta comparación con el formidable Retrato de Madame X, de 1884 del pintor Sargent, ahora exhibido en el Met.

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Retrato de Madame X, 1884, Sargent, Met. N.Y

Sorolla ejecutó el retrato de su mujer con una gran naturalidad, como otros retratos similares encargados al artista.

La pintura muestra como abordó la textura y los matices del color negro del vestido, en contraste de sus otras obras al aire libre.

En la fotografía de Sorolla retratando a Clotilde se puede observar como procedió de manera altamente convencional, primero dibujó las facciones de su modelo y luego los pliegues del vestido en carboncillo antes de aplicar el color.

Detrás de la retratada aparece en la obra una pintura de Sorolla de una santa, realizada durante los primeros meses de su matrimonio en 1888.

En el extremo derecho, el artista representó el borde de otro lienzo, un indicio que recuerda la obra del pintor y compatriota del siglo XVII Velázquez, admirado por él.

La obra ocupó un lugar destacado en la exitosa exposición de 1909 de Sorolla en la Hispanic Society of America de Nueva York, donde el Metropolitan la adquirió de inmediato.

Clotilde, fue su musa, confidente, compañera de viaje, y hasta se ocupó de la contabilidad de la casa, Sorolla la llamaba su ministra de Hacienda, a ella la va a retratar reiteradas veces. Un cuadro maravilloso es Desnudo de Mujer que evoca a Velázquez. Solía retratar a sus hijos también.

Ambos acostumbraban a redactarse cartas, en una de ellas, el artista contestó a Clotilde con palabras de gratitud, expresándole la felicidad de haber recibido la Gran Medalla del Estado de Viena.

En ella expresó la consideración a su esposa:

“Supones bien, querida Clotilde mía, al pensar que debo estar muy contento, verdaderamente lo estoy y mucho, y más cuando como tú dices bien, no lo esperaba, te felicito pues, a los dos nos pertenecen por igual las alegrías como las tristezas…”

Joaquin Sorolla y Bastida

Nació en Valencia el 27 de Febrero de 1863 y falleció el 10 de Agosto 1923 en Cercedilla, España.

Uno de los más significativos fenómenos del arte en los últimos años del siglo XX fue el creciente interés por parte de eruditos y coleccionistas por las manifestaciones artísticas del XIX, que habían quedado relegadas por su denotado conservadurismo, academicismo o la persistencia de la tradición, en contraste con las vanguardias de arte moderno que habían ido emergiendo a principios del XX.

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Autorretrato del pintor

Sorolla es un claro ejemplo de este fenómeno, durante los primeros 15 años del siglo XX, disfrutó de un extraordinario prestigio alrededor del mundo, sobre todo Estados Unidos, pero su muerte eclipsó su fortuna.

Aunque gran parte de su acervo artístico corresponde a principios del Siglo XX, por técnica, temática y sensibilidad, se lo asocia a los pintores de entrenamiento academicista del siglo anterior. Pero no uno más de ellos, Sorolla volvió a la carga en la contemporaneidad con la merecida denominación de expertise de la luz, por su excepcional técnica.

Hijo de Don Joaquín Sorolla y Doña Concepción Bastida, quedó huérfano de padre y madre, siendo un niño de apenas dos años, por lo que fue criado por su tía materna, al igual que su pequeña hermana.

Tuvo una infancia relativamente normal, demostrando en su temprana edad actitudes distinguidas para el arte.

Estudió dibujo en la Escuela de Artesanos de Valencia, en 1878 se enroló en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos donde estudió hasta 1881.

Al finalizar su formación comenzó a enviar sus obras a concursos provinciales y exposiciones nacionales de bellas artes, como la de Madrid en mayo de 1881, donde presentó tres marinas valencianas que no tuvieron éxito por no estar dentro de la temática de moda de pinturas históricas.

Al año siguiente estudió la obra de Velázquez y otros pintores en el Museo del Prado, su gran anhelo era algún día formar parte del acervo del museo, hoy sus obras forman parte del mismo.

Tras visitar el Museo del Prado, Sorolla pintó en 1883 el lienzo inédito Estudio de Cristo, donde se observa la influencia del Cristo Crucificado de Velázquez, pintor que realmente admiraba.

Comienza así su "etapa realista", siendo su profesor Gonzalo Salvá. En 1883, consiguió una medalla en la Exposición Regional de Valencia, y en 1884 le otorgan la Medalla de segunda clase en la Exposición Nacional gracias a su obra Defensa del parque de artillería de Monteleón, obra dramática y oscura, hecha expresamente para la exposición.

Cosechó otro gran éxito en Valencia con su obra El crit del palleter sobre la Guerra de la Independencia. De esta manera, fue pensionado por la Diputación Provincial de Valencia para viajar a Roma, donde va a conocer a las obras de los grandes maestros renacentistas.

Con su amigo, el pintor Pedro Gil, se traslada a Paris durante el primer semestre de 1885, y conoció de cerca la pintura Impresionista que influyó en él.

De regreso a Roma su temática y estilo sufrió variaciones llegando a pintar el cuadro religioso El entierro de Cristo, con el que no obtuvo el éxito esperado.

Tomó así contacto con las vanguardias europeas, destacando el impacto que le produjeron las obras de los pintores John Singer Sargent, y Anders Zorn.

El otro factor determinante en los años de formación de Sorolla fue el contacto cercano con el fotógrafo Antonio Garcia Pérez, cuya hija Clotilde García del Castillo se casaría con Sorolla en 1888 en Valencia . Sorolla conoció a su suegro por el hijo de este último, José Antonio compañero en la Escuela de Bellas Artes.

La pareja vivió un año más en Italia, en la localidad de Asís. De esa época se relacionan algunas de sus obras, entre ellas Vendiendo melones, que pertenece al Museo Carmen Thyssen Málaga, etapa en la que pintaba temas costumbristas y anecdóticos, por su fácil venta. Por lo general eran pequeñas acuarelas que comercializaba su marchante, Francisco Jover.

En 1889, el pintor y su familia se instalaron en Madrid y, en apenas cinco años, Sorolla alcanzaría gran prestigio como pintor. En 1894, viajó de nuevo a París, donde desarrolló un estilo pictórico denominado “Luminismo”, que sería característico de su obra a partir de entonces.

Además, siguió con su pintura de denuncia social que tantos éxitos le había reportado en los últimos años con obras como Y aún dicen que el pescado es caro (1894).

Comenzó a pintar al aire libre, dominando con maestría la luz y combinándola con escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea. En obras como La vuelta de la pesca, La playa de Valencia o Triste herencia describió el sentimiento que producía la visión del Mar Mediterráneo comunicando el esplendor de una mañana de playa con un colorido vibrante y un estilo suelto y vigoroso.

Con Triste herencia recibió, en 1900, el Grand Prix en el certamen internacional de París. El realismo social de esta tela es una clara vocación por la investigación. Triste herencia es una de las obras más elaboradas de sus pinturas con contenido social (los niños son discapacitados a causa de la sífilis padecida por sus padres, de ahí su título). La pintura tomó por sorpresa la exposición mundial de París de 1900, después de lo cual el artista nunca volvería a este género en particular. Aunque se trata claramente de un estudio de pintura, el encuadre y la forma en que se trata al grupo de niños más al fondo presagian algunos de los elementos que luego reaparecerían en las escenas de playa. Esta relación aparece aún más claramente en algunos de los bocetos preliminares, que conservan la intimidad de la pintura al aire libre.

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Triste Herencia, 1899, Joaquin Sorolla. Oleo sobre tela, 212 x 288 cm. Colección privada.

Tras muchos viajes por Europa principalmente Inglaterra y Francia celebró una exposición en París lo que le dio un reconocimiento internacional inusitado, conociéndose su obra pictórica por toda Europa y America.

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El Baño, 1905, Joaquín Sorolla. Oleo sobre tela, 90.2 x 128.3 cm. Met Museum

Hacia el verano de 1905 está en Jávea y realiza una serie de pinturas de niños desnudos, una de sus series más famosas y que le valieron el posterior encargo de la Hispanic Society of America. Uno de los cuadros más destacados de la serie es El Baño de 1905 y que pertenece a la colección del Museo Metropolitano de Nueva York.

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Desnudo de mujer, 1902. J. Sorolla. Oleo sobre tela 106 x 186 cm. Museo Sorolla

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Madre, 1895, J. Sorolla. Oleo sobre tela, 123 x 168 cm. Museo Sorolla, Madrid

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Paseo a la orilla del mar, 1909, J. Sorolla. Oleo sobre tela, 2,05 x 2 m. Museo Sorolla

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