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Apenas 8 minutos, los chinos mueven el Blue, el preso que pasa la gorra sin éxito

El desplante de Ella al joven y voluntarioso político. La preocupación del presidente del Banco Central. Nadie aporta ni un millón para su libertad.

Una foto, una sonrisa y apenas ocho minutos. Ella es la figura política más importante de este siglo, guste o no. Él es un joven y voluntarioso político que carga -más que disfruta- con un apellido histórico y un cargo que es el más importante dentro del gabinete. La incógnita era si ella le haría, en su visita al Senado, sentir su poder e influencia. Y en público no ocurrió, pues se mostraron sonrientes en la foto de ocasión.

Sin embargo .... la realidad fue otra. Las cámaras de televisión no tomaron el hecho, ningún periodista se percató del mismo. Fue cuando Ella mostró sus credenciales. Lo presentó ante el resto de los Senadores, para que brindara su informe. Lo escuchó estoicamente (así lo percibió ella) durante ocho minutos. Ni uno más ni uno menos. Antes de llegar al noveno, se levantó con rumbo desconocido. Cuando volvió, fue para darle la palabra a uno de sus lugartenientes favoritos: el senador Oscar Parrilli.

Ni coleros digitales ni criptomonedas, el problemas son los chinos. Los coleros digitales fueron detectados y sancionados por el Banco Central, mientras que de las criptomonedas para saltar el cepo cambiario se ocupó la Unidad de Información Financiera (UIF). Sin embargo, uno de los temas que desvela al presidente del Banco Central, Miguel Angel Pesce, es que unos pocos actores, con dinero en negro, son suficientes para mover la cotización del dólar Blue.

El banquero central, que viene enfrentando con cierta solvencia las tensiones cambiarias (un mal de la Argentina en casi todas las épocas), ya tiene el diagnóstico. El Dólar Blue se mueve por un sinfin de sectores de la economía informal e ilegal. Pero también, y muy especialmente, por la zona "gris". Dueños de supermercados chinos que siempre se las arreglan para manejar una parte de su economía en negro, y que tienen avidez por enviarles dólares a los familiares que permanecen en la República Popular China. Para ello recurren al Blue, mercado en cual son uno de los mayores demandantes.

Fue rico y poderoso, hoy pasa la gorra y nadie colabora. Fue el primer empleador privado de Santa Cruz, el mayor contratista de obra pública, y el último hombre que vio con vida a Néstor Kirchner. La historia de Lázaro Báez es bien conocida, mucho más que aquellos a los cuales el hoy presidiario hizo ricos. Por cada Leonardo Fariña hay 10 socios del silencio, que se quedaron con un pedacito de la inmensa fortuna que manejó.

De estos, unos pocos lo visitaron en la cárcel durante estos años. Pero ninguno se anima a poner siquiera un millón de pesos, o un seguro de caución, pera llegar a los $ 632 millones que le fijó un fallo de cámara para quedar en libertad. "Le pusieron una trampa. Si él paga esa suma, todos se preguntarán de dónde la sacó. Si es otra persona, el país irá detrás de ella. Lázaro pasa la gorra pero nadie pone un peso", admite un empresario que supo frecuentarlo.

BUENOS AIRES, NA
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