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Ante una gran oportunidad para las legumbres argentinas

Por Adrián Poletti*

Los cambios estructurales de la producción de legumbres en China abren una oportunidad única a la producción argentina.

Pocas economías pueden ser tan complementarias como la Argentina y la China, y esto está dado por la estructura de consumo del gigante asiático y la de generación de granos exportables de la Argentina.

Y la situación se debe a que el país, en lo referido a su producción agrícola, produce mucho más de lo que puede producir internamente y el mercado de legumbres no es la excepción a esta regla.

La reciente apertura del mercado chino para la exportación de arvejas a ese destino abre una oportunidad sin igual en el sector, dado que la China se ha transformado en el principal importador mundial.

En este sentido, China reemplaza al país que supo ser el primero durante muchos años, India, y sus volúmenes de importación de legumbres no paran de crecer a un ritmo de un 10% anual aproximadamente, pudiendo cerrar el año comercial 2019-2020 con volúmenes cercanos a las 2,2 millones de toneladas.

Lograr capturar el 10% de ese mercado en el plazo de tres años es un desafío que deberíamos poder cumplir sin mayores problemas, logrando múltiples ventajas, tanto desde la producción al mejorar ratios de utilización de suelo, mejoras en el uso de herbicidas y potenciación de cultivos en la rotación agrícola, como así también desde la generación de mano de obra en la zona de producción y mejora del uso de los puertos.

Pero el desafío importante está por venir a partir de cambios que están ocurriendo en este momento. Debido al mayor estímulo que está dando el gobierno chino hacia sus agricultores, estimulando la siembra de soja y maíz, la producción de porotos está cayendo a ritmo acelerado. Esto implica un paso de exportador neto de unas 800.000 Tm anuales a importar el año pasado unas 120.000 Tm de porotos en su variedad Mungo.

Hace cuatro años sólo importó 16.000 Tm, lo que implica que duplicó los volúmenes importados todos los años. El consumo global de porotos en China es cercano al millón de toneladas.

Ahora bien, para poder poner la potencia de un auto al piso, hay que ponerle buenas ruedas y las mismas en este tema son los convenios fitosanitarios que hay que cerrar con el gobierno chino.

Así como con la arveja se logró tener una herramienta fundamental de apertura, es de vital importancia que se puedan iniciar a nivel de ambos Gobiernos las tratativas correspondientes para la implementación de dichos protocolos y de esa forma poder subirnos al tren de una historia que se está escribiendo en estos días.

(*) - Director de Incrementar Consultoría Agropecuaria. CEO de Trazabilidad de granos: Agtrace-food.com.

BUENOS AIRES, NA
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