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Apuntes para el liderazgo en crisis

Por Juan Pablo Simón Padrós*

Estamos inmersos en la primera crisis global que impacta en todo el mundo de forma similar.

Un evento de esta magnitud tiene el poder de llevar a las organizaciones a sus dimensiones más esenciales, pero a través de una perspectiva completamente diferente.

Mientras esperan llegar a la tan ansiada "Nueva Normalidad", los líderes deben enfocarse en sobrellevar una situación que no solo ha generado consecuencias económicas y financieras para las organizaciones y sus colaboradores, sino que, además y por sobre todo, trastocó absolutamente la forma en la que las empresas desarrollan su actividad, sea cual fuere su sector.

Y esto conlleva la posibilidad (y, en muchos casos, la obligación) de realizar transformaciones profundas en las culturas organizacionales -o reglas "no escritas"- que, de otra forma, llevarían años o serían prácticamente imposibles de conseguir.

Las organizaciones deben volverse mucho más rápidas, ágiles y flexibles, y estar abiertas al aprendizaje constante.

Es necesario, más que nunca, reforzar la conexión y colaboración (ahora virtual) entre los miembros de los equipos, a la vez de conectarse y colaborar con un propósito mayor que, en este caso, es el cuidado de la salud y el bienestar en la sociedad en su conjunto.

Para lograrlo, los líderes deben reforzar la comunicación con sus equipos de trabajo, pero dejando de lado un tipo de conversación laboral que sea meramente "transaccional", agregándole un factor más cercano y emocional.

Es indispensable que estas comunicaciones sean empáticas, comprendiendo la situación personal de cada uno de los miembros del equipo y entendiendo lo que cada uno puede brindarle al equipo para lograr los objetivos.

La clave es que la comunicación sea muy transparente, transmitiendo calma pero, a la vez, asumiendo la vulnerabilidad de que hay muchas cosas que no se saben.

Para ello, es necesario desarrollar planes de contingencia y comunicarlos, de manera que los empleados estén mejor orientados, sabiendo qué esperar si las cosas no se desenvuelven como se las imaginaba.

Para lograr esto, es recomendable que los líderes trabajen en su autoconocimiento. Esto les permitirá empoderarse para tener clara su responsabilidad y saber qué pueden hacer al respecto. Y, también, saber que para hacer cosas extraordinarias, deben primero alcanzar pequeños logros que permiten avanzar aún en situaciones complejas.

Sabemos que esta emergencia pasará. Pero, incluso cuando ese momento llegue, no podemos hacer como si nada hubiese pasado. Tendremos que darnos la posibilidad de ejercitar una introspección y ver qué se aprendió y en qué nos cambió esta crisis.

Con suerte, dejaremos de dar por sentadas tantas cosas que son básicas, como los vínculos, el respeto, el ayudarnos unos a otros, y el saber escuchar. Todas ellas son críticas para el liderazgo del futuro.

El mensaje de este "Gran Confinamiento" debería ser avanzar en reconectarnos con nosotros mismos, con lo que queremos de la vida, y con cuál es el legado que cada uno de nosotros quiere dejar. Y, también, con cómo se conecta todo lo que hacemos con nuestro propósito y, a su vez, con el de las organizaciones en las que trabajamos.

(*) Consultor de Spencer Stuart @JuanPabloSimon

BUENOS AIRES, NA
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