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La enigmática muerte de Antoine de Saint-Exupéry y las pistas que aparecieron medio siglo después

El autor de "El Principito" desapareció el 31 de julio de 1944 tras emprender una misión aérea en contra de los nazis.

Por Belén Canonico.

Conocido mundialmente por ser el autor de El Principito”, uno de los libros más populares de todos los tiempos, Antoine de Saint-Exupéry tenía otra pasión, además de la escritura: la aviación. Y fue en una misión de la fuerza aérea del Francia Libre, en contra de la Alemania nazi, donde desapareció misteriosamente el 31 de julio de 1944.

Saint-Exupéry ya estaba consagrado como escritor y vivía en Nueva York junto a Consuelo Suncín, su esposa salvadoreña que había conocido en Buenos Aires. Su vida era tranquila y no le faltaba nada. Sin embargo, sentía la necesidad de volver a su tierra para prestar servicio en busca de una Francia mejor.

Tenía 44 años y aunque superaba ampliamente la edad de sus compañeros, insistió para que lo dejaran participar de las misiones. Y así fue como lo asignaron a un escuadrón de cazas. Aquel 32 de julio, Antoine debía llevar a cabo un vuelo para recolectar información sobre los movimientos del enemigo. Cerca de las 8.45 despegó a bordo de un Lightning P-38 hacia la zona del valle del Ródano y nunca más se supo de él. O por lo menos, durante los siguiente cincuenta años.

Su muerte era un enigma. No se había encontrado la nave ni a los cuerpos de los hombres que viajaban en ella y sin ninguna pista certera sobre lo que pudo haber pasado, durante más de medio siglo la desaparición de Saint-Exupéry se prestó a todo tipo de teorías y especulaciones. Y se barajó que se tratara desde un ataque de los nazis, hasta un suicidio.

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Pero no fue hasta septiembre de 1998 cuando la desaparición del escritor comenzó a esclarecerse. Jean-Claude Antoine Bianco, un pescador de salmón, estaba trabajando cerca de la isla de Riou, al sudeste de Marsella cuando descubrió entre los pescados una pulsera de plata que tenía grabada el nombre del escritor y de su esposa.

Este descubrimiento, tantos años después de la desaparición del autor, daba a entender que había perdido la vida en el mediterráneo. En ese entonces, la familia de Saint-Exupéry no se tomó en serio el relato del pescador, pero hubo alguien que quedó maravillado por el giro de la historia, un buzo llamado Luc Vanrell que en mayo del 2000 en una de sus expediciones submarinas encontró restos del Lightning P-38 como el que manejaba el escritor cerca de donde dos años atrás había aparecido el brazalete.

Luego de mucho trabajo, en abril de 2004 los investigadores del Departamento de Arqueología Subacuática lograron extraer los restos de la nave y confirmaron que se trataba del avión con el que el autor de “El Principito” emprendió su último vuelo. Pero no pudieron corroborar que se haya hundido como consecuencia de un ataque de los nazis.

Y cuando parecía que no iban a aparecer más detalles sobre el caso, en 2008 Horst Rippert, un piloto alemán de 86 años, asumió el ataque que derribó al avión de Saint-Exupéry. Pero su declaración no terminó de convencer a los investigadores, ya que al cruzar los datos descubrieron que ninguna prueba o testimonio fue lo suficientemente fuerte como para terminar de esclarecer los motivos de la muerte del afamado escritor, que a 76 años de su desaparición sigue siendo un misterio.

BUENOS AIRES, NA
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