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La negativa a tratar el impuesto a las grandes fortunas desnuda la maniobra demagógica del Gobierno

Por Romina Del Plá*.

En la única sesión que tuvo hasta el momento el Congreso desde que inició el aislamiento obligatorio, oficialismo y oposición pactaron para no tratar el impuesto a las grandes fortunas como insistimos desde el FIT.

No sorprende, ya que luego de que algunos diputados y funcionarios agitaran para la tribuna que se debía gravar a aquellos que concentran la riqueza en Argentina, no han presentado hasta ahora ningún proyecto. Sí lo hicimos desde el Frente de Izquierda.

Nuestro proyecto propone reunir hasta 20 mil millones de dólares, gravando patrimonios personales desde los 100 millones de pesos, las ganancias bancarias, las altas rentas y ganancias empresarias, la gran propiedad de la tierra y las viviendas ociosas.

Junto a Nicolás del Caño, planteamos en el proyecto un destino muy preciso para esos recursos: crear un fondo especial de emergencia para garantizar el aumento del presupuesto de salud, que plantee la centralización y el reforzamiento del sistema sanitario -comenzando con la protección de sus trabajadores-, un salario de cuarentena de $30.000 para trabajadores informales, monotributistas de las bajas categorías, desocupados, y elevar a ese monto salarios y jubilaciones mínimas; y un plan de viviendas que permita construir 100 mil en un año para disminuir el hacinamiento en los barrios populares.

La negativa a gravar a los capitalistas, incluso a los que reportan más ganancias, se inscribe en la misma orientación que la decisión de entregarles miles de millones para pagar salarios provenientes de los fondos del Anses sin revisar los libros de las empresas para saber realmente cuales no pueden pagarlos, mientras la mayoría de los jubilados cobran menos de $16.000 y a millones de trabajadores y trabajadoras les ofrecen como toda asistencia $10.000 en el demorado IFE.

El Gobierno ha cedido frente a las presiones capitalistas (pasan los despidos, las suspensiones, los recortes salariales; no se respeta el aislamiento obligatorio; no hay condiciones de seguridad e higiene en los lugares de trabajo; no se avanzó en la centralización del sistema de salud, entre otras) y sigue armando propuestas para el repago la deuda.

Nuestro proyecto de impuesto a la riqueza está al servicio de las necesidades de los trabajadores, sobre quienes se descarga la crisis, con la complicidad de la CGT, y de las centrales sindicales que acuerdan con estos atropellos.

Al revés los sindicatos, delegados y activistas que integramos el Plenario del Sindicalismo Combativo, estamos al frente de la defensa del salario y las condiciones de trabajo durante la pandemia, al igual que lo hacíamos previo a ella. El 19/5 vamos a una radio abierta en el Ministerio de Trabajo y el 27/5 a un gran plenario nacional.

Como venimos diciendo, hoy los recursos representan vidas humanas. No se trata (solamente) de un impuesto sino de un debate de fondo: lo que está en juego es qué clase social paga una crisis económica preexistente y que la pandemia del Covid- 19 agravó. La crisis sanitaria se atiende con recursos: es necesario centralizar, ampliar y dotar de elementos al sistema de salud.

Es necesario un plan de emergencia para la situación urgente de las villas y barrios populares. Es necesario terminar con el pago de la deuda, nacionalizar la banca, los recursos estratégicos y avanzar en una reorganización económica y social integral que readecue a la industria y coloque los recursos nacionales al servicio de los trabajadores y no de la especulación y ganancia capitalista.

(*) - Diputada nacional del Frente de Izquierda por la provincia de Buenos Aires.

FUENTE: NA/RdP/PO.

BUENOS AIRES, NA
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