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Gritar acá y poner un huevo allá, ¿sirve?

Por Jorge Luis Pizarro (*)

La actitud que describe el título es conocida como “la política del tero”. Podría decirse para justificarla, que puede tratarse de una estrategia para preservar la cría, aunque si trasladamos la metáfora a la realidad Argentina, la “política del tero” está dando el peor resultado, ya que no protege a la mayoría.

En el análisis político, poner “el huevo acá y el grito allá”, lo único que termina reflejando es una enorme contradicción. Nada se protege y todo es un tembladeral. Los más prudentes economistas, señalan que los anuncios realizados para frenar el dólar han naufragado hasta ahora, porque la política en lugar de “sembrar confianza para cosechar tranquilidad”, hace exactamente al revés.

Los tironeos a los que es sometido el Presidente y las críticas feroces y mezquinas del propio espacio de gobierno a las decisiones Presidenciales, terminan produciendo una inestabilidad que ahuyenta a los que quieren apostar al peso y aleja a los que podrían elegir a la Argentina para invertir.

No resulta razonable que un mismo país tenga 14 tipos de dólar. El mercado del “dólar blue”, que es definido como” pequeño”, impacta en gran parte de los ciudadanos. Más allá de su tamaño, el valor “del blue” termina siendo el que las empresas utilizan para armar sus estructuras presupuestarias, lo cual termina generando a corto o mediano plazo, aumentos en lo que todos consumimos. La otra consecuencia, menos difundida, de un “dólar blue’ a $160, es la posibilidad de la falta de productos, o más claramente, desabastecimiento. Son posibilidades técnicas y no opinión.

La ideología de algún sector del gobierno puede “gritar” su apoyo a Venezuela, pero con la misión FMI entre nosotros, con la cual debemos renegociar más de 40 mil millones de dólares, y dónde Estados Unidos tiene más del 50% de las acciones y decisiones, la ideología es un “grito que se pega por allá”, pero “los huevos” hay que ponerlos en dónde se deben resolver los problemas graves del país. Y la deuda lo es.

Párrafo aparte para señalar, que cuesta creer en las buenas intenciones del Fondo, cuando dice que en la Argentina no hay espacio para más ajuste y que ellos no lo reclamarán. Puede ser que ellos también hayan copiado política “del tero”, es decir que” griten una cosa” para mejorar su imagen, y que “exijan otra”. La historia no los favorece, ya que prestaron de manera irresponsable, con acuerdos de difícil cumplimiento, para luego ahogar con sus recetas y depender permanentemente de sus préstamos. Vale la pena recordar la frase del pensador contemporáneo quién definió a “la deuda como el formato actual de esclavitud”.

El director de la consultora Aresco, Federico Aurelio, opinó que el Presidente Fernández conserva todavía el apoyo de la mitad de la población, pero en un contexto en el que los problemas no sólo no se resuelven sino que se agravan. Siguiendo con la “lógica del tero” , “grito acá y pongo los huevos allá”, esta semana se conoció otro interesante análisis de opinión, que incluía entre otras; las siguientes preguntas: ¿ A qué político jubilaría?. ¿Qué político lo representa?. En las dos respuestas ganó Cristina Fernández.

La justicia no se queda atrás. La Corte Suprema absolvió a Jorge Enrique González Nieva detenido por un homicidio ocurrido en una “salidera” en el año 2006, por el que estuvo preso durante 14 años, sin haber sido responsable. Por otra parte, el 8 de diciembre del 2017 el ciudadano norteamericano Frank Joseph Wolek caminaba por el barrio de la Boca, cuándo dos

asaltantes lo interceptaron y apuñalaron para robarle su cámara fotográfica. En esa circunstancia, cuando el turista después de estar herido sintió, acorde a lo que el mismo relató, que “se moría”. Un grupo de ciudadanos y el Policía de la Ciudad Luis Chocobar lo auxiliaron, la víctima describió que Chocobar hizo lo correcto. Hoy, el policía enfrenta un proceso judicial, que si termina con un fallo en su contra podría caberle una condena de cadena perpetua.

Mientras esto pasa en términos de inseguridad en la vida real, el Ministro de Seguridad Bonaerense, que relata y opina sobre lo que sucede más que ejecutar políticas activas para mejorar la situación, criticó a los Intendentes que equiparan a sus Policías Locales con pistolas Taser para anular a los delincuentes, y los tildó de demagogos. Este señor es otro claro ejemplo, de “gritar acá y poner los huevos allá”, aunque en su caso particular, todavía no está claro dónde “los pone”. Es Ministro de Seguridad, cobra un sueldo por eso, dice que quiere presidir el Partido Justicialista y tiene ambiciones de Gobernador o Presidente. Un sano consejo de las abuelas para él, sería “el que mucho abarca, poco aprieta”.

(*) Periodista de Radio Rivadavia

BUENOS AIRES, NA
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