Sociedad |

Violento asalto a un periodista en su casa de Villa Pueyrredón

El periodista estaba durmiendo cuando sintió ruidos en el interior de su vivienda. Fue increpado por delincuentes que lo golpearon y ataron.

Un periodista fue asaltado, golpeado y atado por dos delincuentes armados y encapuchados que entraron a su casa del barrio porteño de Villa Pueyrredón.

El violento asalto fue sufrido por Ricardo Roa, editor general adjunto de Clarín, quien relató el traumático momento que le tocó vivir en una columna que publicó hoy el diario.

Roa sufrió el asalto en la casa en la que vive solo, el sábado pasado por la madrugada, poco después de haberse acostado a dormir.

"Lo peor suele llegar sin avisar. Pero tenía la fantasía que un día podían despertarme con una pistola en la cabeza", señaló Roa en su artículo, al justificar las medidas de seguridad que tomaba en su domicilio, con las que, sin embargo, no pudo evitar ser asaltado.

"Me acosté y al rato me despertaron ruidos. En lugar de quedarme en el cuarto, abrí la puerta y encima grité: ¿quién anda ahí?. Me contestó uno de los dos chorros que había en la casa: de una patada sacó de cuadro el marco de la puerta y entró como una tromba y se me vino encima", relató.

El dueño de casa intentó resistirse y tomó al ladrón del cuello, pero éste le efectuó varios puñetazos y lo arrojó sobre su cama.

Según Roa, el individuo que lo asaltó tenía 1,80 metro, era fornido y estaba vestido de negro, mientras que su acompañante era más "fofo" y "torpe".

"Le di lo que tenía, me puteé a mi mismo por no tener más y les ofrecí, sin éxito, ir con ellos a un cajero para buscar más.
Paradoja de estos años: es mejor tener la guita en casa sólo para que te la roben", afirmó el periodista en su columna.

Los delincuentes le taparon al damnificado la boca con un trapo, le ataron tobillos y muñecas con el mismo cable y lo dejaron boca abajo.

"Sentía miedo en todo el cuerpo pero sobre todo en el corazón, que se me escapaba por la boca", recordó acerca de ese difícil momento.

"No hubo otros golpes ni violencia sádica. No sé cómo entraron, tampoco cuándo se fueron. No oí más ruidos y me solté de a poco. A las 4:10 llamé al 911", concluyó el periodista, quien asegura que no le robaron mucho, pero si un "bien que no había pensado: la casa como refugio".

Buenos Aires, NA.

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